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LUIS ALBERTO CARTAGENA OCAÑA

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Nació en Tixán, provincia de Chimborazo, sus padres fueron oriundos de Riobamba. Desde los 12 hasta los 25 años estudió en Quito, la etapa de estudios superiores y el seminario franciscano.

Desde que se ordenó como Sacerdote, el 1 de abril de 1951, el nuevo nombre que le fue dado es “Serafín”. En diciembre del mismo año, lo enviaron como misionero a Zamora Chinchipe, a la única parroquia que era Cumbaratza, que abarcaba toda la zona de Nangaritza, Zumbi, El Pangui y Yantzaza que no existía en aquel entonces.

Su familia está compuesta de cinco hermanos, su padre murió de un tumor maligno, lo operaron en Guayaquil cuando él tenía apenas cinco años de edad.

Su madre falleció justamente al mes de haber celebrado su primera misa en Tixán, que fue en el mes de julio de 1951 y ella  murió en el mismo año en el mes de agosto. Parte de su niñez la vivió en Tixán luego su madre los llevó a vivir en Riobamba.

¿Si pudiéramos retroceder el tiempo volvería a ser sacerdote?

(R) Pues claro que sí, porque no es cosa mía, es una vocación que viene de Dios, sin saber ni cómo, ni por qué Dios me llevó por el camino de los franciscanos, he tenido el gran privilegio de que Dios me haya dado esta vocación.

¿Cuáles son los mejores momentos que vivió en Zamora?

(R) Sin duda alguna cuando me hice cargo del Vicariato con enorme responsabilidad, vine a reemplazarlo a Monseñor Jorge Mosquera, él era muy querido en esta tierra. Tengo la satisfacción de haber visitado todos los barrios y parroquias de los cantones de la provincia de Zamora Chinchipe. Otra satisfacción cuando reconstruimos el templo, el cual no era ni agradable ni funcional. Cuando me faltaban cinco años para retirarme hice las gestiones incluso en el extranjero y todos me colaboraron a través de muchas mingas.

¿Debe la iglesia inmiscuirse en la política?

(R) En la política no, pero sí mentalizar, enderezar y sobre todo acompañar a los feligreses para que sean buenos políticos y no por politiquería todo el mundo haga lo que le da la gana. No hay que envenenar la conciencia humana para que por unas cuantas monedas se pierda la fe y los derechos humanos.

¿Qué opina de los homosexuales y los métodos anticonceptivos?

(R) Esto está en contra de la misma naturaleza, no porque lo diga el hombre. Dios hizo hombre y mujer para la raza humana, entonces es reprobable la unión carnal entre personas del mismo sexo.

En cuanto a los métodos anticonceptivos mi criterio es, que estos han sido creados por la ciencia, esos métodos son realizables porque la iglesia no puede irse en contra de la ciencia; sin embargo, por mi calidad de sacerdote debo añadir, que todo lo que es destrucción de una nueva vida es condenado por Dios. Por eso la iglesia ha salido a defender la vida desde la concepción, ahora que con la nueva Constitución las puertas quedan abiertas para el aborto con mayor facilidad que antes, por llevar adelante esta labor humana, hemos recibido críticas e insultos del Gobierno Nacional, incluso trató de ignorante a toda la iglesia católica.

¿Justifica entonces las discrepancias del Arzobispo de Guayaquil con el Presidente Correa?

(R) No sólo con el Obispo de Guayaquil, el Presidente Correa, se fue contra todo el episcopado porque todos firmaron la carta que defendían lo que decía Monseñor Antonio Arregui, así que lo de ignorante lo dijo en plural y si hacemos un análisis en sabiduría hay obispos mucho más sabios que Correa.

¿Al decirles ignorantes Correa les ofendió, ya lo perdonó usted?

(R) Bueno el Sr. Presidente que siga gobernando hasta cuando Dios le dé la vida y las facultades para que lo pueda hacer.

¿Pero ya lo perdonaron?

(R) No, sino tenemos nada que perdonarle.

¿Disculparlo entonces?

(R) Sí porque no sabe lo que habla.

¿Cree en la vida después de la muerte?

(R) Pues claro, el cuerpo es polvo, el alma es el espíritu de Dios, es la vida misma.

Este sacerdote de admirable trayectoria en el apostolado de la religión católica, ha atravesado ya la barrera del medio siglo de vida y actualmente tiene 87 años de edad.

¿De qué se arrepiente?

(R) Me arrepiento de mis pecados que Dios los sabe todos y mis confesores también. Tengo muchos errores y me arrepiento de verdad y pido perdón a Dios y si a alguien he ofendido.

Fuente: Libro “Caminos del Tiempo”

Autor: Diego Esparza Aguirre

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